jueves, 26 de febrero de 2015

Los inmensos tapices del castillo de Angers (por Alba Perez Romero)

El castillo de Angers, en Francia, una impresionante edificación con 17 torres cuyos orígenes se remontan a la época romana, da albergue a una colección de tapices de enormes dimensiones.  No son tan conocidos como el famoso tapiz de Bayeux (que técnicamente no es un tapiz ya que se trata de bordados, pero bueno, dejando el detalle de lado ...) Tampoco han sido objeto de reproducción cinematográfica como los de "La dama y el unicornio" o los de "La caza del unicornio" que decoran la sala común de Gryffindor y aparecen en algunas escenas de las películas de Harry Potter. Y sin embargo constituyen una obra única en su género, de más de 800 metros cuadrados de superficie total, realizada en las últimas décadas del siglo XIV, y susceptibles de una triple lectura: religiosa, histórica y estética. 


La obra completa, inspirada en el Apocalipsis de San Juan (último libro del Nuevo Testamento), fue encargada por Luis I de Anjou (hermano del rey) a un pintor conocido como Jean de Brugges, que fue también el encargado de realizar los cartones-base. (La realización de un tapiz implica tres roles sucesivos: en primer término, el diseño pictórico, luego, la transferencia por ampliación de ese diseño a los cartones que constituyen la base del tejido, y por último la confección del tejido en sí) La factura del tapiz, realizada en el taller de Nicolás Bataille en un tiempo record de apenas siete años, es particularmente notable, no sólo por la belleza de su colorido (más allá del deterioro producto del descuido con que fue tratada durante siglos) sino sobre todo por la característica de que los tapices resultan absolutamente reversibles, no siendo visible por lo demás ningún nudo en la lana, lo cual evidencia una asombrosa maestría en su ejecución.




El esquema compositivo abarca seis tapices, cada uno de ellos con un personaje dominante en la parte superior, y debajo, dos registros de sucesivos "cuadros" cada uno, a manera de viñetas. Desafortunadamente, la obra sufrió variadas peripecias a lo largo de los siglos, por lo que algunas de sus partes resultaron mutiladas. No obstante, ya a partir del siglo XIX comenzaron los esfuerzos tendientes a su rescate y desde mediados del siglo XX la obra cuenta con una sala de exposición propia, adecuadamente protegida y actualmente en penumbras (para evitar el deterioro por la luz solar) en el castillo de Angers. Sesenta y seis escenas de las ochenta y cuatro originales pueden observarse. 





Desde el punto de vista religioso, resulta interesante señalar que en todos los tapices aparece la figura de  San Juan, ya sea como actor o como espectador, pudiendo identificárselo con facilidad por su manto rojo sobre túnica blanca o azul. Ahora bien, también cabe citar en relación a los tapices ciertos elementos históricos.: En efecto, concebida y ejecutada durante la Guerra de los cien años entre Francia e Inglaterra, pueden reconocerse en la obra algunas figuras contemporáneas, así como fenómenos de peste y hambre que asolaron la Europa del siglo XIV. Por último, desde el punto de vista artístico propiamente dicho, la obra presenta una peculiar conjunción de criterios estéticos típicos de la miniatura gótica y el incipiente realismo flamenco.  















miércoles, 25 de febrero de 2015

Un carrito de supermercado prehistórico. (por Alba Perez Romero)



Definitivamente, todos aquellos que estén familiarizados con la época de invención de la rueda se encontrarán intrigados ante la obra cuya reproducción acompañamos. En efecto, los registros más tempranos de tales artefactos nos remiten al territorio de la Mesopotamia asiática, unos 5500 años atrás. Y más aún, los primeros carritos de supermercado de que tenemos noticia se usaron en un supermercado en Oklahoma City allá por 1937. 
En consecuencia, esta obra, descripta como "Early Man goes to supermarket" (hombre primitivo va al supermercado) no puede sino ser una broma. Una más, en realidad, de las numerosas ya realizadas por un anónimo sujeto apodado "Banksy", quien ha introducido exitosamente sus fechorías, adhiriéndolas con adhesivo a las paredes de algunos de los museos más importantes del mundo: el Museo Británico y la Tate Gallery de Londres, el MoMa y el Metropolitan Museum of Art de New York, por ejemplo. 
En el siguiente video, obviamente filmado por un cómplice, lo podemos ver "en acción"


martes, 24 de febrero de 2015

Las marcas de Apis (por Alba Perez Romero)

Una importante divinidad de Menfis en el Antiguo Egipto era el toro Apis que se adoraba en la forma de un toro vivo.  Era un dios de la fuerza procreadora.

            Se asimilaba al dios Ptah, la principal divinidad de Menfis, y la fuerza procreadora del toro se identificaba con la fuerza creadora de Ptah. El toro Apis era sentido como la manifestación tangible, viviente del alma de Ptah.



            Pero también el toro Apis se vinculaba al rey. En efecto, una de las ceremonias más importantes del festival de Sed, es decir del festival de Rejuvenecimiento Regio, era una carrera que el rey corría junto con el toro Apis. De esta manera la fuerza regeneradora del toro se transmitía al rey.

            En tercer lugar, el toro Apis se asimila también al dios Osiris. Y cuando un Apis moría se convertía en un Osiris y entonces era convenientemente momificado y enterrado en un gran sarcófago de piedra, en una necrópolis en forma de catacumba que se hallaba en la localidad de Saqqara. Del sincretismo entre Osiris y Apis surge Osirapis que, en época tolemaica da a lugar al dios Serapis, adorado a lo largo de toda la época greco-romana. Del nombre de Serapis, se forma el término "serapeum" con el que los egiptólogos designan tanto el lugar de enterramiento de los toros Apis como cualquier recinto de culto dedicado al dios Serapis.

            En cuanto al aspecto del toro Apis, Herodoto en el libro tercero de sus historias dice lo siguiente:


“Este Apis, o Épafo, (Épafo es el nombre griego de Apis), es un novillo nacido de una vaca que después ya no puede concebir otra cría. Dicen los egipcios que baja del cielo un resplandor sobre la vaca, por el cual concibe a Apis. (En la tradición egipcia, este resplandor sería Ptah, puesto que Apis es considerado como el hijo de Ptah y de esta vaca virgen.) Este novillo llamado Apis tiene estas señas: es negro con un triangulo blanco en la frente, la semejanza de un águila en el lomo, los pelos de la cola divididos en dos mechones y un escarabajo bajo la lengua.”

lunes, 23 de febrero de 2015

El chocolate con leche y el Museo Británico (por Alba Perez Romero)

He aquí un retrato del señor Hans Sloane 



un médico protestante irlandés (contemporáneo de Bach y Haendel) a quien debemos el chocolate con leche y la creación del Museo Británico 

En efecto, Hans Sloane, quien dedicó su vida entera a la investigación científica y también al coleccionismo, fue comisionado como médico oficial del gobernador de Jamaica, destino en el cual accedió al conocimiento del chocolate usado por los nativos. En la isla el producto solía mezclarse con miel y pimienta, pero la mezcla resultaba demasiado fuerte para el paladar europeo. Así pues, para neutralizar la amargura original del producto, a Sloane se le ocurrió mezclarlo con leche, fórmula que a su regreso patentó. Su fórmula fue posteriormente adquirida por Cadbury (hoy parte de Mondelez International). 


Pero Sloane dejó a la humanidad un segundo legado. Ávido coleccionista, reunió durante su vida no sólo una notable colección de especímenes vinculados a las ciencias biológicas, sino también un conjunto de 200.000 artículos (incluyendo libros, manuscritos, joyas, monedas, objetos de culto y una selección de obras de arte procedentes de Egipto, Grecia, Roma, Medio Oriente, Extremo Oriente y América) que a su muerte, ocurrida en 1753, conformaron la base del Museo Británico. 



Actualmente el museo alberga una colección de ocho millones de artículos, de los cuales sólo unos 80.000 (apenas un 1%) se encuentra en exhibición en sus 194 salas. Pero la base de la colección fue el legado de Hans Sloane. 


domingo, 22 de febrero de 2015

Sobre amantes y armiños, o cómo Cecilia acaricia a Ludovico. (por Alba Perez Romero)

Los mantos regios son realizados a partir de la piel de la rata de Armenia, más conocida como armiño. El animal es pardo en verano y blanco en invierno, época en que mantiene únicamente la mosqueta negra de la punta de la cola.





Una de las más famosas representaciones artísticas de dicha criatura es “Dama con armiño” de Leonardo Da Vinci, (si bien durante muchos años se dudó de la verdadera autoría de la pintura).



 

A pesar de las discusiones acerca de si el animal es un armiño o un hurón, lo que se sabe con certeza es que la retratada es Cecilia Gallerini. Leonardo Da Vinci la conoció en Milán, dado que ambos vivían en el mismo palacio: el Castillo Sforzesco, propiedad de Ludovico Sforza. De hecho, Cecilia Gallerini era la amante de Ludovico Sforza, uno de los principales mecenas de Leonardo da Vinci. 

Por su color blanco, el armiño es asociado a la pureza e inocencia. De allí que la retratada estaría investida de esas características. Pero una segunda lectura propone otra relación, de tipo  lingüístico,  entre el animal y la mujer: En griego, el armiño es “galé”, lo cual evoca el apellido de Cecilia, “Gallerini” Y finalmente, sabemos que uno de los apodos de Ludovico Sforza, más allá del más conocido -“El Moro”- era “L’ Ermellino” (un pequeño armiño). Con lo cual el animal en los brazos de Cecilia Gallerini sería una alusión al propio Ludovico Sforza. Desde esta perspectiva, el cuadro pasaría a ser en realidad una pintura representativa de los amantes, cuya relación estaría expuesta de una manera sutil.

Este cuadro es uno de los cuatro únicos retratos femeninos que realizó Leonardo en toda su vida. Los otros tres son la archifamosa “Gioconda”, “Ginevra de Benci” y “La belle Ferronière”.

“Ginevra de Benci”    



“La belle Ferronière”


Volviendo a la historia del cuadro de Da Vinci, la pintura pertenecía a la colección de arte de la familia polaca Czartorysky.

Cuando Alemania invade Polonia en la Segunda Guerra Mundial, la obra se salva de las bombas pero no de los soldados nazis, que encuentran esta pintura escondida en uno de los castillos de la familia Czartorysky y la envían a un museo alemán. Al año siguiente, el gobernador general de Polonia Hans Frank (que en realidad era un militar alemán), solicitó que la obra fuese restituida y la pintura fue colgada en una de sus oficinas. Al finalizar los conflictos bélicos, las tropas aliadas o, más precisamente, los denominados "Monuments Men"  -encargados de rastrear las obras de arte que habían sido expoliadas o escondidas- encontraron la pintura en una de las mansiones de Hans Frank en Baviera (Alemania). La recuperaron y la devolvieron a Polonia, donde actualmente se expone en el Museo Czartoryski de la ciudad de Cracovia.



Soldados aliados en la Estación Central de Ferrocarril de Cracovia, Polonia
                                            

Los goliardos, Carmina Burana y Carl Orff. (por Alba Perez Romero)

"Carmina Burana" es el nombre dado a un codex medieval que contiene más de 250 poemas de los siglos XI y XII, hallado en 1803 en un monasterio benedictino de Bayern, al sur de Alemania. Hoy dicha obra se encuentra en la Biblioteca del estado de Baviera, en München.




            Su nombre proviene de “carmen”, que significa “canción” en latín, y “Burana”, que es la forma latina del gentilicio que indica su procedencia (de Beuern o Benediktbeuern) y están escritos en latín, alto alemán medieval y antiguo francés o provenzal.  Los poemas y canciones son obra de los llamados “goliardos”, estudiantes universitarios que al tiempo que llevaban una vida viajera y disoluta, escribían canciones sobre la bebida y el juego, poemas amatorios de alto voltaje y sátiras mordaces del gobierno y las jerarquías eclesiásticas.


            En 1936, Carl Orff puso música a 24 de estos poemas. El tema de apertura y de cierre, "O Fortuna", en el que se invoca a la diosa romana de la suerte y el destino, es el más famoso y ha sido utilizado en reiteradas oportunidades como banda sonora de películas tales como “Excalibur” (1981) o “La hija del general” (1999). 

O Fortuna en versión de André Rieu




Trailer de Excalibur (1981)




Versión completa de la obra: (71 minutos)







lunes, 16 de febrero de 2015

Simbología de las deidades de los vasos cánopos (por Alba Perez Romero)

En las siguientes imágenes se identifica claramente al dios egipcio Osiris, sentado en su trono de juez de los muertos, acompañado de Isis y Neftis. Delante de él tenemos a Horus, que acompaña al difunto. Ahora bien, ¿qué significan esas cuatro figuras posadas sobre una flor de loto que se encuentran entre Osiris y Horus?



            Se trata de los Hijos de Horus, cuatro dioses cuyas referencias es dable encontrar ya en los textos de las pirámides del Imperio Antiguo.



            Durante el proceso de embalsamamiento, las vísceras del difunto se introducían en unos receptáculos llamados vasos cánopos. La imagen siguiente representa una escena de traslado del difunto donde tras el cuerpo se ubica una especie de trineo custodiado por un chacal en la parte superior en el que se transportan los vasos cánopos del difunto.  Las imágenes inferiores muestran algunos ejemplos de tales vasos cánopos.







            En el Reino Antiguo, tales recipientes tenían tapas comunes, sin ninguna forma en especial, pero posteriormente se brindó a cada uno de ellos una tapa con determinada imagen conforme un protocolo específico, correspondiente a los cuatro Hijos de Horus cuya función era custodiar los diversos órganos. Así pues, los vasos cánopos exhibían tapas con cabeza humana, de mono, de chacal y de halcón, representativas de estos cuatro dioses, custodios del hígado, los pulmones, el estómago y el intestino, respectivamente.