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lunes, 17 de junio de 2019

Un barril de Pommery (por Alba Perez Romero)


En 1903 el maestro ebanista Emile Gallé decoró especialmente este “Grand Foudre” (gran barril), construido en roble de Hungría y con una capacidad de 75 000 hl (o sea el equivalente de cien mil botellas), que adorna actualmente el hall de entrada de la maison Pommery en Reims. 




Como estaba destinado a ser expuesto en la Exposición Universal de Saint-Louis, Missouri, sus figuras rinden homenaje a la amistad entre la región de Champagne y América. Así, pues, en el centro, Francia, simbolizada como una mujer de espaldas, de pie entre sus viñedos, está representada en el acto de ofrecer una copa de champagne Pommery a una América de abundante cabellera, que cabalga elegantemente sobre una especie de esfinge de cabeza indígena.



En el nivel superior, una tercera figura femenina representa al genio del comercio en un trono con forma de silla curul. Tiene a su izquierda la estatua de la Libertad iluminando el mundo desde el puerto de New York y a la derecha, el navío que transporta el Grand Foudre al Nuevo Mundo para su exhibición. 



En la base, bajo un cielo con viñas cargadas de racimos, un panorama de la ciudad de Reims dominado por su catedral, y finalmente, talladas en la madera, las firmas del artista y sus colaboradores.



viernes, 26 de abril de 2019

Los decanatos del Palazzo Schifanoia (por Alba Perez Romero)


La iconología, cuya madurez corresponde al momento de su sistematización mediante la figura de Erwin Panofsky, tiene unos orígenes verdaderamente apasionantes bajo la sugerente personalidad intelectual de Aby Warburg. La interpretación con clave astrológica por parte de este estudioso de los famosos frescos del Palazzo Schifanoia de Ferrara, en 1912, se convierte justamente en el hito emblemático del nacimiento de la iconología.


El palazzo Schifanoia es un edificio de Ferrara, construido en 1385. Se construyó por  mandato de Alberto V de Este y es especialmente famoso por los frescos de la «sala de los meses» (Salone dei Mesi), que incluye el ciclo pictórico más importante del Quattrocento italiano.




Diseñados por Cosimo Tura y por el astrólogo Pellegrino Prisciani, participaron colectivamente para su realización los mejores pintores de la Escuela de Ferrara, entre ellos Francesco del Cossa y Ercole de Roberti, siendo retocados poco más tarde por Baldassare d'Este, que se encargó de los retratos de los miembros de la familia de Borso d'Este.


Las medidas del salón son de aproximadamente unos 24 metros de largo por 11 de ancho y 7,5 de alto. El nombre del salón deriva de las personificaciones de meses del año, cada uno en correspondencia con un símbolo zodiacal y con alegorías relacionadas con los trabajos propios de la época del año.

Los frescos que decoran las paredes se estructuran en tres registros de anchura variable, siendo el central el que se presenta en clave astrológica con figuras representativas de los signos zodiacales en sus tres decanatos. La franja superior exhibe alegorías de diversas divinidades mitológicas asociadas a cada uno de los meses del año y la franja inferior presenta escenas de la vida y el gobierno de Borso d`Este. (por ejemplo, escenas de caza, recepción de embajadores, asistencia a palios, etc)










El palacio recibe su nombre de la expresión italiana “schiva la noia”, traducible como “evita el aburrimiento” y formaba parte de un conjunto de residencias de la familia d’Este destinadas a funciones sociales y de esparcimiento, realización de banquetes y recepciones. Sin embargo, en el curso de los siglos, la propiedad fue asignada a muy variados destinos, entre ellos, por ejemplo, constituirse como depósito al por mayor de tabaco. Esto afectó las pinturas, especialmente las de la franja inferior, por lo que a la fecha no todos los meses son visibles y algunos se encuentran gravemente deteriorados. La lectura se realiza en sentido contrario al de las agujas del reloj.

No obstante, lo que queda de los frescos es de todos modos altamente significativo y presenta, particularmente en punto a la franja central, una interesante serie de desafíos interpretativos desde el punto de vista iconográfico, resultado de la fusión de fuentes empleadas por los autores para su ejecución.  











 







domingo, 14 de abril de 2019

Iconografía simbólica y figurativa de la Trinidad (por Alba Perez Romero)

Dentro de la iconografía cristiana, el misterio de la Trinidad ha sido objeto de múltiples y variadas formas de representación, tanto simbólicas como figurativas. 
Este artículo tiene por objetivo presentar un panorama de dicha variedad.

Así pues, entre las representaciones simbólicas cabe señalar iconografías con círculos enlazados, triángulos interconectados y hasta velas unidas en una llama común. 



No obstante, las representaciones más numerosas son las figurativas, dentro de las cuales identificamos al menos ocho tipologías principales.

1. Mediante tres personas iguales. Como en esta imagen, que se encuentra en el Sacro Monte de Ghiffa (uno de los nueve Montes Sagrados del Piemonte y la Lombardía), en la que las tres figuras adoptan la forma de Cristo junto al cáliz (sería pues una representación triándrica y Cristomorfa, también llamada Trinidad eucarística)   

   
En análoga manera aparece en la siguiente miniatura del "Libro de horas de Etienne Chevalier", de Jean Fouquet, del Museo Condé de Chantilly, en la que tres figuras comparten un triple trono.




Sin embargo, cabe señalar que desde 1928 la representación del Espíritu Santo con forma humana fue prohibida por la Iglesia, sin importar que se trate de su representación individual o junto a las otras dos personas del Padre y el Hijo. 

2. Representación trifacial. También prohibida desde el siglo XVII por su eventual asociación con cultos paganos, aparece en esta imagen previa, del siglo XV, de la Iglesia Santa Agata de Perugia. 




3. Representación tricefálica. Presentamos dos ejemplos de esta iconografía: el primero del Museo de la iglesia serbia ortodoxa de Belgrado, el segundo del Paño de la Verónica del Monasterio de Santa María la Real de Nieva, en Segovia (semejante al Mandylion de Edessa o a la Sábana Santa de Turín)   



4. Como "paternitas". Iconografía que representa a Dios en relación al Hijo de forma análoga a las representaciones usuales de la Virgen con el Niño. La imagen procede del tímpano de la Iglesia de San Nicolás en Tudela, Navarra. 



5. Como Trono de Gracia. Semejante a la tipología precedente, pero con la diferencia que en este caso Dios Padre sostiene al Hijo en la Cruz. Exponentes de esta modalidad son el fresco de Massaccio en la iglesia de Santa Maria Novella en Florencia y la Adoración de la Trinidad de Durero. 

    


6. Como Compassio Patris. En este caso el Padre sostiene a su hijo muerto, a modo de Piedad, después del Descendimiento de la Cruz. Ejemplos de esta iconografía son las Trinidades de El Greco y de José de Ribera, ambas en el Museo del Prado (esta última presentando la figura del Padre con un nimbo o aureola de formato triangular) 





7. Padre e Hijo entronizados, y Espíritu como paloma volando. Modelos de esta iconografía se encuentran en las siguientes imágenes de Francisco Caro, del Museo del Prado, y de Hendrik van Balen, en la Iglesia de Santiago, en Amberes, Bélgica.



8. Representación "angeliforme". Ultima modalidad de esta selección, encontramos ejemplos de ella en el siguiente mosaico del coro de la iglesia de San Vital en Ravenna, y en las obras de Andrej Rublev en la Galeria Tretyakov de Moscú, de Tiépolo en el Palacio Episcopal de Udine, y en el grabado de Gustav Doré.  





A modo de síntesis. 















  


  

martes, 30 de septiembre de 2014

El panel izquierdo de El jardín de las delicias (por Alba Perez Romero)


El tríptico "El Jardín de las Delicias" constituye una de las obras más ricas e iconográficamente enigmáticas de la historia del arte. Obra de Hieronymus van Aeken -conocido como Hieronymus Bosch, contemporáneo de Leonardo- se encuentra en el Museo del Prado, donde también ha sido denominada "La pintura del madroño" en alusión a una especie de árbol de frutos semejantes a frutillas cuya imagen se repite en numerosas oportunidades en la composición, como símbolo de la fugacidad de los placeres terrenales. Como curiosidad al margen, un árbol de madroño es en el que se reclina el oso en el escudo de la ciudad de Madrid.   


El tríptico cerrado presenta una especie de esfera acuosa con formas geográficas en grisalla que reproduce el tercer día de la creación, y cuyo texto, extraído del Salmo 32, consigna, en latín "Ipse dixit et facta sunt, ipse mandavit et creata sunt" (de este modo lo dijo y fue hecho, así lo ordenó y fue creado)


Al abrir el tríptico se exhibe en gran escala todo un programa iconográfico sobre la lujuria. La obra mide 2, 20 de alto por casi 4 metros de ancho y los tres paneles resultan plásticamente unificados por un horizonte muy alto.

Enfoquémonos en el panel izquierdo. El tema es "Adán y Eva en el Paraíso", y entre ambas figuras humanas se ubica la de Dios, representado como Cristo, en el momento de presentarle Eva a Adán. No la creación del hombre o la mujer, no el momento del pecado, no el momento de la expulsión ... Bosch escapa a las tres escenas clásicas de la iconografía bíblica corriente y muestra un Adán que observa atentamente a su nueva compañera.


Mas justo debajo de estos tres personajes aparecen ya pequeños seres monstruosos, representativos del mal y el pecado. Curiosamente, uno de ellos es representado con un libro..


Otras escenas también evocan este estado original como un ámbito de violencia: el ave que ha atrapado a una rana, el leopardo con el ratón entre sus fauces, el león devorando al ciervo o el jabalí persiguiendo un extraño bípedo lo demuestran.




El conjunto no refleja precisamente concordia ni serenidad. Completan el cuadro animales exóticos de origen africano, como jirafas o elefantes.



En cuanto a la vegetación, el árbol ubicado a la izquierda de Adán es un drago típico de las Islas Canarias, en tanto que en el sector derecho se ubica el árbol del bien y del mal, alrededor del cual se enrosca la serpiente. Este árbol se asienta en una extravagante formación geológica, a la manera de un acantilado con perfil humano.




Por último, la fuente central exhibe una estructura híbrida, entre arquitectónica y orgánica, semejante a un extraño molusco rosado. Y dentro de esa fantástica estructura es dable apreciar un orificio que da cobijo a una lechuza. La lechuza constituye un elemento de simbología contradictoria ya que en ocasiones representa la sabiduría (la capacidad de ver en la oscuridad, más allá del mundo sensible), y en otras, el pecado.