Mostrando entradas con la etiqueta Florencia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Florencia. Mostrar todas las entradas

viernes, 10 de febrero de 2017

Un castillo árabe al sur de Florencia (por Alba Perez Romero)

Ferdinando Panciatichi Ximenes d'Aragona. Tal el nombre del propietario original de esta maravilla ubicada a unos 40 km al sur de la ciudad de Florencia, en la Toscana italiana.

Ubicada en lo alto de una colina y rodeada de un parque de especie exóticas, entre las cuales cabe señalar más de 50 sequoias gigantes, la residencia, que consta de 365 habitaciones, fue rediseñada y redecorada entre 1853 y 1889 en estilo morisco.



Caracterizadas por un extravagante depliegue cromático y ornamental, sus salas presentan al visitante una sucesión de vistas, todas diferentes. La sala de los Pavos Reales por ejemplo, es una explosión de geometrías de color, mientras que la sala Blanca cautiva con sus intrincados diseños.





Toda una colección de nichos, columnas y capiteles, arcos, bóvedas y cúpulas, sorprende a cada paso.







Sobre un arco se encuentran escritas las palabras "Non Plus Ultra", expresión latina que a modo de advertencia aludía antiguamente a los confines de la Tierra. En este contexto, tal vez la expresión comunique la visión de llevar a los visitantes más allá del mundo conocido, a sus sorprendentes interiores.


Luego de la Segunda Guerra el castillo fue transformado en hotel de lujo, pero ya en la década de 1990 fue abandonado. Existe hoy un comité especial dedicado a su recuperación, que organiza visitas abiertas al público en fechas especiales. Vale la pena chequear si uno anda por Florencia!







lunes, 16 de enero de 2017

Qué es el síndrome de Stendhal? (por Alba Perez Romero)



En 1817, el autor francés conocido como Stendhal (seudónimo de Henri-Marie Beyle) relató en su libro "Nápoles y Florencia: Un viaje de Milán a Reggio" una experiencia peculiar. Cuenta que durante su visita a la basílica de la Santa Cruz, en Florencia, experimentó una serie de emociones tales que en determinado momento sintió palpitaciones, sensación de desvanecimiento, confusión. Y no se debía a las hordas de turistas que se aglomeraban en el lugar (por entonces no existía tal cosa), sino a la profunda e intensa emoción experimentada ante los estímulos artísticos del lugar y de toda la ciudad. 

Así pues, el síndrome de Stendhal, también denominado síndrome de Florencia, se encuentra íntimamente ligado a las vivencias que proporciona esta ciudad, incluyendo cierta dosis de riesgo para la psiquis de personas altamente sensibles ante las obras artísticas como las que se exhiben en inusual calidad y cantidad en esta ciudad, aunque también se han reportado casos en Ravenna y en Jerusalén. 
Quien ha estudiado más profundamente este peculiar fenómeno es la psiquiatra Graziella Magherini, que en 1979 lo caracterizó como un síndrome, habiendo observado y descripto más de cien casos similares, particularmente entre visitantes de la Galeria degli Uffizzi. La autora, presidente de la International Association for Art and Psychology, publicó sus conclusiones en el libro  «La sindrome di Stendhal. Il malessere del viaggiatore di fronte alla grandezza dell'arte» (El síndrome de Stendhal. El malestar del viajero frente a la grandeza del arte).


martes, 10 de enero de 2017

El tema de los impuestos en un fresco del primer Renacimiento. (por Alba Perez Romero)

En la capilla Brancacci de la iglesia de Santa María del Carmine en Florencia, el programa iconográfico incluye una obra peculiar, que es el "fresco del tributo", realizado por Masaccio. La temática puede tal vez vincularse con el hecho de que los Brancacci eran los banqueros papales.  






La obra representa tres momentos distintos, con San Pedro (de verde) representado tres veces y el cobrador (de rojo) dos veces. Se advierte asimismo que la arquitectura ha sido pintada con perspectiva lineal “a la Brunelleschi.”  La luz procede de la derecha, por la proyección de la sombra. 



La obra encierra un mensaje “tributario” explícito. En el centro se exige el tributo, mientras que a la izquierda Pedro saca el denario de un pez para poder pagar y a la derecha, paga.  Si bien la escena se corresponde con textos del evangelio, no es una temática popular en la pintura.

Observamos en la escena un conjunto de protagonistas y "actores de reparto". Las figuras rodean a Cristo a manera de ábside y las manos reflejan diversas actitudes y emociones. En Pedro las manos reflejan dos momentos, la negación y el rechazo primero y la obediencia después, cuando su mano se coloca en línea con la de Cristo. En el rostro de Pedro también aparecen dos expresiones: de enojo por un lado y de sumisión a las órdenes del Señor por la otra. Se trata de rostros reales, individuales. 


El único rostro que podríamos considerar idealizado es el de Juan, que evoca una cabeza griega.





jueves, 5 de enero de 2017

Los secretos del cielo de la Capilla Pazzi y la Sacristía Vieja de Florencia. (por Alba Perez Romero)



           



















            La construcción de la Basílica de San Lorenzo en Florencia fue encargada por Cosme de Médici a Filippo Brunelleschi. Y si bien es sin dudas la sacristía nueva, diseñada por Miguel Angel, la que atrae a la mayor parte de los turistas, es la sacristía vieja, obra del propio Brunelleschi, la que encierra la mayor intriga. 





En efecto, es en esta sacristía, y más específicamente sobre el altar, que nos encontramos con una pequeña cúpula decorada con una esfera celeste que -lejos de exhibir una serie puramente artística de astros al azar- representa el aspecto exacto del cielo en un momento determinado de la historia. Pero cuál es ese momento?




Diversos historiadores, a partir de estudios astronómicos, han sugerido distintas hipótesis: Para Aby Warburg, el primero en llamar la atención al respecto, hacia 1911, la cúpula representaría el cielo de Florencia a la fecha de consagración del templo, el 9 de julio de 1422. Pero la historiadora Gertrud Bing, señaló después que había un fresco casi idéntico en la Capilla Pazzi, también en Florencia, capilla cuya construcción ni siquiera se había iniciado por entonces. y sugirió la fecha del 6 de julio de 1439. 





A idéntica conclusión arribó en 1981 otra historiadora, Patricia Fortini Brown. La fecha correspondería a las reuniones del Concilio de Florencia (o más propiamente del de Basilea-Ferrara-Florencia, en alusión a las tres ciudades sucesivas en que tuvo lugar)

El tema parecía resuelto, pero en 1986 la restauradora Isabella Lapi Ballerini descubrió en la pintura otras “estrellas", que resultaron ser los planetas Venus, Júpiter y Mercurio. Su descubrimiento permitió a los astrónomos realizar un cálculo mucho más preciso y ahora sí los resultados parecen incuestionables: la pintura representa el firmamento visible sobre Florencia en la mañana del 4 de julio de 1442. 




Sin embargo, resuelto el interrogante de la fecha, queda por definir qué evento se pretendía conmemorar. La restauradora sugiere que, posiblemente, los frescos "gemelos" de la Sacristía Vieja y la Capilla Pazzi sirvieron para conmemorar la llegada a Florencia de un importante personaje, René de Anjou.

                 En todo caso, aunque la cuestión parece resistirse a develar todas sus claves, los frescos de la Sagrestia Vecchia y de la Capilla Pazzi, con sus sugerentes mapas celestes, son un magnífico ejemplo de la fusión entre arte y astronomía/astrología que tanta relevancia llegó a tener en el Renacimiento. 



martes, 31 de marzo de 2015

Simonetta: la musa de Botticelli. (por Alba Perez Romero)

Tal vez sea el de Simonetta uno de los rostros más admirados en la historia del arte, particularmente en la obra de Sandro Botticcelli. Ella es Venus en El nacimiento de Venus, es Flora en La Alegoría de la Primavera, es Atenea dominando al Centauro, es María en la Virgen de la granada ... y es, Simonetta.


 

  



Nacida como Simonetta Cattaneo hacia 1453, a los 16 años se casó con el florentino Marco Vespucci. (pariente del futuro explorador): Su belleza cautivó a Lorenzo y Giuliano de Medici y también a numerosos artistas como los Ghirlandaio, Piero de Cosimo y por supuesto, a Alessandro Filippepi, más conocido como Sandro Botticelli.

Simonetta murió muy joven, con apenas 23 años, pero su rostro continuó inspirando a Botticcelli hasta la obsesión. A su muerte, pidió ser sepultado junto a ella. Su tumba, marcada por un disco de mármol blanco, se encuentra en una capilla del transepto de la derecha en la Iglesia de Ognissanti, de Florencia.