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miércoles, 30 de diciembre de 2020

El asesinato que inició la colección (por Alba Pérez Romero)



Las Salas 16 y 17 del Museo Nacional de Bellas Artes constituyen "una experiencia diferente" en materia de exhibición de obras de arte. En efecto, lejos de responder a los criterios curatoriales regulares, ya sea estilísticos o temáticos, ellas albergan más de 600 piezas donadas por la familia Guerrico, pero evocando los modos de exposición hogareña de las colecciones particulares de hace más de un siglo atrás. 




Sobre paredes rojas, la sala 16 presenta así una impresionante colección de cuadros que, al igual que en el hogar de los Guerrico, cubre las paredes de piso a techo, mientras que las esculturas se ubican en el espacio central. La sala 17 por su parte, exhibe retratos familiares, y multitud de objetos de lo más diversos, que van desde sahumadores de plata coloniales a peinetones o abanicos de la época de Rosas. 

Y ya que lo mencionamos, este personaje mucho tuvo que ver en la historia de esta colección, iniciada precisamente a raíz del asesinato de Manuel Vicente Maza y la ejecución de su hijo Ramón Maza,  suegro y cuñado, respectivamente de Manuel José Guerrico, implicados en su momento en un complot para derribar al régimen rosista, asesinato y ejecución perpetrados por parte de la Mazorca, cuerpo policial y brazo armado del tirano. 

Al igual que tantos opositores al régimen de Rosas, se exilia Manuel Jose Guerrico entonces con su familia en Paris, donde residirá desde 1839, y es allí donde inicia su emprendimiento coleccionista, que orgullosamente importará a la Argentina a su regreso, una década después. Y ya en 1925 su hijo menor Prudencio donará 22 obras para dar impulso inicial al Museo Nacional de Bellas Artes, aunque el mayor aporte de la familia en tal sentido se verificará en 1938, con la donación de 627 piezas, entre las cuales se cuentan más de 100 cuadros y 40 esculturas. 


Entre los cuadros, por ejemplo, no podemos omitir la mención de dos obras de Tiepolo (“Los hebreos recogiendo maná del desierto” y “El sacrificio de Melquisedec”), un “San Francisco en meditación” de Zurbarán o el enorme óleo de Jules Lefebvre ganador del premio de la Exposicion de Paris de 1879, “Diana sorprendida” que por sus excepcionales dimensiones atrae inmediatamente la mirada del visitante.  

Entre las esculturas, por su parte,  resultan "imperdibles" la deliciosa “Bañista sentada” de Antonio Carlo Tantardini y el potente bronce “La defensa”, de Auguste Rodin, mencionar apenas un par. 






Antes de abandonar este peculiar rincón del museo tal vez se imponga realizar en la sala 17, un pequeño acto de homenaje al iniciador de la colección. Démonos un momento para buscar con la mirada su retrato, realizado durante el tiempo de su exilio europeo, en el que a los 42 años y lejos, muy lejos del obligatorio “bigote federal” que por entonces se imponía coercitivamente por estas pampas bajo amenaza de degüello, un culto y elegante Manuel José de Guerrico, primer coleccionista argentino de arte, nos mira de frente, sereno y elegante, y fiel a sus principios, con una impecable barba “unitaria” prolijamente recortada en forma de U. 





domingo, 2 de junio de 2019

Pintores del mediodía francés (por Alba Perez Romero)


A partir del movimiento impresionista, con su énfasis en la pintura "en plein air", los artistas empezaron a buscar localidades fuera del ámbito urbano donde poder emplazar sus caballetes. Algunos se dirigieron a las costas de Normandía y Bretaña, otros a los suburbios de París, y muchos otros, cautivados por la particular luminosidad del “Mediodía” francés, se dirigieron al sur. 


A partir de entonces, desde Le Haut Val de Cagnes, cerca de Niza, donde se instaló Renoir, hasta Collioure, donde residirán Matisse y Derain, toda la costa del Mediterráneo francés pasó a ser destino privilegiado por pintores de las más diversas orientaciones y estilos. 



Encontraremos así a Monet en Antibes, a los divisionistas (puntillistas) Signac y Cross en Saint Tropez y Le Lavandou, a los “fauves” como Marquet, Manguin, Camoin, Dufy, Friesz en Cassis, Marseille, LEstaque y Martigues, a Cézanne y Picasso en Aix en Provence, a van Gogh y Gauguin en Arles …

 Monet
Antibes, 1888 (Courtauld Gallery, London)



 Matisse

View of Collioure, 1905 (The State Hermitage Museum, St. Petersburg)



Van Gogh
The Yellow House, 1888 (Van Gogh Museum, Amsterdam)


Georges Braque
Road near L’Estaque, 1908 (Museum of Modern Art, New York)

Cézanne
Le golfe de Marseilles vu de L’Estaque, 1878–79 (Musée d’Orsay, Paris)




viernes, 2 de enero de 2015

Una pintura con horóscopo (por Alba Perez Romero)

Una pintura con "horóscopo". Una de las pocas pinturas con "horóscopo incluido" es la realizada en el siglo XVI por el pintor Christoph Amberger, (hoy en la sala 6 del Museo Thyssen-Bornemisza, en Madrid). Se trata del retrato de Matthäus Schwarz, un contador que trabajó para la familia de banqueros Fugger.




En el cuadro se lo representa apoyado junto a una ventana en cuyo alfeizar se observan una copa de vino y una hoja de papel. En esta hoja el artista anotó con toda claridad la fecha y hora de nacimiento del retratado (18:30 horas del 19 de febrero de 1497), la de la realización de la pintura (16:45 horas del 22 de marzo de 1542) y la edad de Schwarz en el momento de ser pintado: 45 años y 30 días. Se trata, sin lugar a dudas, de una tabla astrológica.



Un detalle astrológico adicional aparece en el cielo, a través de la ventana, con una serie de líneas geométricas que unen los astros.

miércoles, 17 de diciembre de 2014

La bandera inglesa en el billete de dos dólares (por Alba Perez Romero)

La Declaración de Independencia de los Estados Unidos se aprobó el 4 de Julio de 1776.

Unos años más tarde, el pintor John Trumbull, quien había trabajado como asistente de George Washington, llevó al lienzo ese momento. En la pintura se observa la presentación del documento al Congreso mientras que en el fondo permanecen aún las banderas del Reino Unido y de Inglaterra.




Actualmente, la pintura se encuentra en el Capitolio de los Estados Unidos y, curiosamente, está reproducida en el reverso del billete de dos dólares. En otras palabras, la moneda de Estados Unidos lleva en su reverso las banderas de Inglaterra (con la cruz de San Jorge) y del Reino Unido (la llamada "Union Jack"), ocultas tras la leyenda "The United States of America".



lunes, 15 de diciembre de 2014

La travesía del "Políptico de Gante" (por Alba Perez Romero)


El "Políptico de Gante" ostenta a la fecha el "honor" de constituir la obra más robada, desarmada y recuperada (aunque parcialmente) en la historia del arte. De dimensiones monumentales (3,70 x 5.20 metros), consta de 12 tablas pintadas al óleo de ambos lados por los hermanos van Eyck.

Político de Gante cerrado

Políptico de Gante abierto

Entre sus muchos avatares, la obra fue tomada por Napoleón como trofeo de guerra (y devuelta luego de su caída), algunos de sus paneles fueron vendidos por la propia iglesia, llegando a formar parte de la colección personal de Federico Guillermo III de Prusia (y devueltos luego del Tratado de Versalles), y su sustraccion más reciente fue dispuesta por Hitler, quien ordenó se la escondiera -junto a otras numerosas obras maestras- en unas minas de sal en los Alpes Austríacos. El grupo especial aliado conocido como "The Monuments Men" logró recuperarla.

A la fecha se expone en la catedral de Gante, en Bélgica, su "hogar" natural, tras un grueso vidrio antibalas. Junto al edificio, se yergue el monumento a los hermanos Van Eyck.

Lo que todavía no se recuperó es una de las dos tablas robadas en 1934, la de "Los jueces justos": Los ladrones devolvieron espontáneamente una de ellas pero el gobierno belga no aceptó pagar el rescate de la otra y a la fecha la tabla sigue perdida.

domingo, 12 de octubre de 2014

El concierto de Vermeer (por Alba Perez Romero)


Fechado hacia mediados del 1600, "El concierto", pintura de formato reducido (69 x 63 cm), obra del holandés Johannes Vermeer, presenta un hombre y dos mujeres ejecutando música. El cuadro, uno de los apenas 34 que en total se conservan de su autor en todo el mundo, pertenecía a la colección del Museo Isabella Stewart Gardner de Boston, pero fue robado el día de San Patricio de 1990 y permanece perdido, junto con otras 13 obras robadas ese mismo día. 




Con un valor estimado de más de 200 millones de dólares, se considera la pintura más valiosa que haya sido robada y no recuperada hasta el presente. El robo incluyó varios Rembrandt, un Manet, cinco dibujos de Degas, y un par de objetos de origen chino y napoleónico conformando una "colección" sumamente curiosa que aún hoy intriga a los expertos, ya que para recolectarlas los ladrones pasaron por enfrente de algunos Rafael y Tiziano sin tocarlos. En su conjunto, el valor de las piezas sumaría más de 500 millones de dólares, haciendo de este robo el "primero en su clase" en el ranking de este tipo de delitos contra colecciones privadas.

Al día de hoy, varios marcos vacíos cuelgan en la galería de pintura holandesa del Museo Stewart Gardner de Boston en homenaje a las pinturas faltantes, a la espera de su recuperación. La recompensa por pistas tendientes a ubicar las obras asciende a los 5 millones de dólares.

(Como nota de color, en un episodio de Los Simpson, el personaje del Sr. Burns es encarcelado por haberse descubierto El Concierto de Vermeer en su pinacoteca personal).




martes, 30 de septiembre de 2014

El panel izquierdo de El jardín de las delicias (por Alba Perez Romero)


El tríptico "El Jardín de las Delicias" constituye una de las obras más ricas e iconográficamente enigmáticas de la historia del arte. Obra de Hieronymus van Aeken -conocido como Hieronymus Bosch, contemporáneo de Leonardo- se encuentra en el Museo del Prado, donde también ha sido denominada "La pintura del madroño" en alusión a una especie de árbol de frutos semejantes a frutillas cuya imagen se repite en numerosas oportunidades en la composición, como símbolo de la fugacidad de los placeres terrenales. Como curiosidad al margen, un árbol de madroño es en el que se reclina el oso en el escudo de la ciudad de Madrid.   


El tríptico cerrado presenta una especie de esfera acuosa con formas geográficas en grisalla que reproduce el tercer día de la creación, y cuyo texto, extraído del Salmo 32, consigna, en latín "Ipse dixit et facta sunt, ipse mandavit et creata sunt" (de este modo lo dijo y fue hecho, así lo ordenó y fue creado)


Al abrir el tríptico se exhibe en gran escala todo un programa iconográfico sobre la lujuria. La obra mide 2, 20 de alto por casi 4 metros de ancho y los tres paneles resultan plásticamente unificados por un horizonte muy alto.

Enfoquémonos en el panel izquierdo. El tema es "Adán y Eva en el Paraíso", y entre ambas figuras humanas se ubica la de Dios, representado como Cristo, en el momento de presentarle Eva a Adán. No la creación del hombre o la mujer, no el momento del pecado, no el momento de la expulsión ... Bosch escapa a las tres escenas clásicas de la iconografía bíblica corriente y muestra un Adán que observa atentamente a su nueva compañera.


Mas justo debajo de estos tres personajes aparecen ya pequeños seres monstruosos, representativos del mal y el pecado. Curiosamente, uno de ellos es representado con un libro..


Otras escenas también evocan este estado original como un ámbito de violencia: el ave que ha atrapado a una rana, el leopardo con el ratón entre sus fauces, el león devorando al ciervo o el jabalí persiguiendo un extraño bípedo lo demuestran.




El conjunto no refleja precisamente concordia ni serenidad. Completan el cuadro animales exóticos de origen africano, como jirafas o elefantes.



En cuanto a la vegetación, el árbol ubicado a la izquierda de Adán es un drago típico de las Islas Canarias, en tanto que en el sector derecho se ubica el árbol del bien y del mal, alrededor del cual se enrosca la serpiente. Este árbol se asienta en una extravagante formación geológica, a la manera de un acantilado con perfil humano.




Por último, la fuente central exhibe una estructura híbrida, entre arquitectónica y orgánica, semejante a un extraño molusco rosado. Y dentro de esa fantástica estructura es dable apreciar un orificio que da cobijo a una lechuza. La lechuza constituye un elemento de simbología contradictoria ya que en ocasiones representa la sabiduría (la capacidad de ver en la oscuridad, más allá del mundo sensible), y en otras, el pecado.