martes, 10 de enero de 2017

El tema de los impuestos en un fresco del primer Renacimiento. (por Alba Perez Romero)

En la capilla Brancacci de la iglesia de Santa María del Carmine en Florencia, el programa iconográfico incluye una obra peculiar, que es el "fresco del tributo", realizado por Masaccio. La temática puede tal vez vincularse con el hecho de que los Brancacci eran los banqueros papales.  






La obra representa tres momentos distintos, con San Pedro (de verde) representado tres veces y el cobrador (de rojo) dos veces. Se advierte asimismo que la arquitectura ha sido pintada con perspectiva lineal “a la Brunelleschi.”  La luz procede de la derecha, por la proyección de la sombra. 



La obra encierra un mensaje “tributario” explícito. En el centro se exige el tributo, mientras que a la izquierda Pedro saca el denario de un pez para poder pagar y a la derecha, paga.  Si bien la escena se corresponde con textos del evangelio, no es una temática popular en la pintura.

Observamos en la escena un conjunto de protagonistas y "actores de reparto". Las figuras rodean a Cristo a manera de ábside y las manos reflejan diversas actitudes y emociones. En Pedro las manos reflejan dos momentos, la negación y el rechazo primero y la obediencia después, cuando su mano se coloca en línea con la de Cristo. En el rostro de Pedro también aparecen dos expresiones: de enojo por un lado y de sumisión a las órdenes del Señor por la otra. Se trata de rostros reales, individuales. 


El único rostro que podríamos considerar idealizado es el de Juan, que evoca una cabeza griega.





sábado, 7 de enero de 2017

Place de la Concorde, dioses, ingeniería y unos babuinos impúdicos.(por Alba Perez Romero)




Realizado en granito rosa de Asuán, el obelisco de Place de la Concorde es uno de dos obeliscos donados a Francia en 1828.  (El segundo quedó en Egipto, teóricamente como “propiedad de Francia” hasta que en la década de 1990 François Mitterrand dispensó a Egipto definitivamente de su envío).

Este obelisco, erigido por orden de Ramsés II en el siglo XIII antes de Cristo, ornaba junto a su par la entrada del templo de Amón en Luxor. Por eso una de las escenas en relieve, ubicada en lo alto, cerca del piramidión, muestra al monarca en actitud de presentar una ofrenda al dios Amón, divinidad ésta última fácilmente reconocible por su peculiar tocado de dos plumas.

En 1831 el obelisco fue quitado de su ubicación milenaria, encerrado en un cofre de madera y volcado horizontalmente para su traslado. En una embarcación de fondo plano especialmente concebida debió esperar entonces la crecida del Nilo para finalmente partir rumbo al Mediterráneo, por donde fue remolcado hasta Francia. Louis Philippe, ansioso por poner fin a las polémicas ligadas al valor simbólico de la plaza, en la cual habían tenido lugar las siniestras ejecuciones de la época del Terror, resolvió colocar en ella el obelisco, dado que su forma neutra no evocaría ningún acontecimiento político particular. 

El pedestal contiene en su base dos textos relativos al evento (uno de ellos en latín, donde se refiere a Louis Philippe como Ludovicus Philippus I, Francorum Rex), y dos gráficos que representan en forma de diagrama el proceso y las maquinarias usadas para el traslado del monumento y su reinstalación en Paris.


      
Una serie de babuinos adoradores del sol que estaban originariamente en la base del obelisco fue juzgada impúdica para su exhibición pública y convenientemente derivada a la sección de colecciones egipcias del Museo del Louvre. Entre los babuinos, los nombres de nacimiento y de coronación, alternados, de Ramsés II.



El obelisco carecía de su piramidión original, probablemente robado ya en la antigüedad. En 1998, el gobierno de Francia añadió un piramidión bañado en oro, dorado a la hoja.





jueves, 5 de enero de 2017

Los secretos del cielo de la Capilla Pazzi y la Sacristía Vieja de Florencia. (por Alba Perez Romero)



           



















            La construcción de la Basílica de San Lorenzo en Florencia fue encargada por Cosme de Médici a Filippo Brunelleschi. Y si bien es sin dudas la sacristía nueva, diseñada por Miguel Angel, la que atrae a la mayor parte de los turistas, es la sacristía vieja, obra del propio Brunelleschi, la que encierra la mayor intriga. 





En efecto, es en esta sacristía, y más específicamente sobre el altar, que nos encontramos con una pequeña cúpula decorada con una esfera celeste que -lejos de exhibir una serie puramente artística de astros al azar- representa el aspecto exacto del cielo en un momento determinado de la historia. Pero cuál es ese momento?




Diversos historiadores, a partir de estudios astronómicos, han sugerido distintas hipótesis: Para Aby Warburg, el primero en llamar la atención al respecto, hacia 1911, la cúpula representaría el cielo de Florencia a la fecha de consagración del templo, el 9 de julio de 1422. Pero la historiadora Gertrud Bing, señaló después que había un fresco casi idéntico en la Capilla Pazzi, también en Florencia, capilla cuya construcción ni siquiera se había iniciado por entonces. y sugirió la fecha del 6 de julio de 1439. 





A idéntica conclusión arribó en 1981 otra historiadora, Patricia Fortini Brown. La fecha correspondería a las reuniones del Concilio de Florencia (o más propiamente del de Basilea-Ferrara-Florencia, en alusión a las tres ciudades sucesivas en que tuvo lugar)

El tema parecía resuelto, pero en 1986 la restauradora Isabella Lapi Ballerini descubrió en la pintura otras “estrellas", que resultaron ser los planetas Venus, Júpiter y Mercurio. Su descubrimiento permitió a los astrónomos realizar un cálculo mucho más preciso y ahora sí los resultados parecen incuestionables: la pintura representa el firmamento visible sobre Florencia en la mañana del 4 de julio de 1442. 




Sin embargo, resuelto el interrogante de la fecha, queda por definir qué evento se pretendía conmemorar. La restauradora sugiere que, posiblemente, los frescos "gemelos" de la Sacristía Vieja y la Capilla Pazzi sirvieron para conmemorar la llegada a Florencia de un importante personaje, René de Anjou.

                 En todo caso, aunque la cuestión parece resistirse a develar todas sus claves, los frescos de la Sagrestia Vecchia y de la Capilla Pazzi, con sus sugerentes mapas celestes, son un magnífico ejemplo de la fusión entre arte y astronomía/astrología que tanta relevancia llegó a tener en el Renacimiento. 



jueves, 2 de abril de 2015

Picasso ladrón! (por Alba Perez Romero)

Pablo Diego José Francisco de Paula Juan Nepomuceno de los Remedios Crispín Cipriano de la Santísima Trinidad Ruíz y Picasso no sólo se destaca por ser uno de los pintores con más "nombres de pila" que conozcamos. Dada su extensa trayectoria y variedad de técnicas también es uno de los artistas más prolíficos en la historia. Según el propio sitio Guinness, se estima que Picasso produjo alrededor de 13.500 pinturas y dibujos, 100.000 impresos y grabados, 34.000 ilustraciones para libros y unas 300 esculturas y cerámicas. Sus obras, por cierto, se encuentran también entre los objetivos centrales de numerosos ladrones de arte. Pero, ¿será esto meramente justicia poética?

Sabemos que en el año 1911, cuando -a instancias del estafador argentino Eduardo Valfierno- un ladrón italiano llamado Vincenzo Perugia robó la Mona Lisa del Museo del Louvre, tanto Pablo Picasso como el poeta Guillaume Apollinaire fueron interrogados por la policía parisina en el marco de sus investigaciones. Ambos eran ino­centes de ese robo, pero eran culpables (o al menos encubridores) de otro: el de varias cabezas antiguas de estatuas ibéricas, robadas en 1907 por  Honoré Joseph Géry Pieret, vinculado a Apollinaire, obras que Picasso tenía en casa desde entonces. Más allá de los avatares que Picasso y Apollinaire tuvieron para deshacerse de las obras y evitar ser encarcelados, lo cierto es que este robo se encuentra en la base de la obra fundacional del arte moderno:  Les demoiselles d'Avignon. Las tres figuras de la izquierda exhiben claramente rasgos faciales característicos de la escultura ibérica mientras que las dos figuras de la derecha muestran rasgos propios de las máscaras africanas. 




martes, 31 de marzo de 2015

Simonetta: la musa de Botticelli. (por Alba Perez Romero)

Tal vez sea el de Simonetta uno de los rostros más admirados en la historia del arte, particularmente en la obra de Sandro Botticcelli. Ella es Venus en El nacimiento de Venus, es Flora en La Alegoría de la Primavera, es Atenea dominando al Centauro, es María en la Virgen de la granada ... y es, Simonetta.


 

  



Nacida como Simonetta Cattaneo hacia 1453, a los 16 años se casó con el florentino Marco Vespucci. (pariente del futuro explorador): Su belleza cautivó a Lorenzo y Giuliano de Medici y también a numerosos artistas como los Ghirlandaio, Piero de Cosimo y por supuesto, a Alessandro Filippepi, más conocido como Sandro Botticelli.

Simonetta murió muy joven, con apenas 23 años, pero su rostro continuó inspirando a Botticcelli hasta la obsesión. A su muerte, pidió ser sepultado junto a ella. Su tumba, marcada por un disco de mármol blanco, se encuentra en una capilla del transepto de la derecha en la Iglesia de Ognissanti, de Florencia.  



viernes, 20 de marzo de 2015

La obra musical más larga de la historia (por Alba Perez Romero)

... es del compositor John Cage (1912-1992), el mismo que compuso 4' 33' de silencio.... y dura 639 AÑOS!

El título es "Organ2/ASLSP", las siglas de ’As SLow aS Possible’ (en inglés, ’lo más lento posible’)...y su interpretación se inició el 5 de septiembre del año 2001 en un órgano construido especialmente a dicho fin que se encuentra -encerrado en una caja de acrílico- en la iglesia de San Burchardi en Halberstadt, en Alemania. 




La pieza se inicia con un silencio por lo que el primer acorde recién sonó dos años después, y se ejecutó por un período de dos años. 

La partitura consta de 8 páginas, y una línea temporal colocada debajo marca las pautas temporales de su ejecución, con indicación de la fecha en que  deberá implementarse la ejecución de cada nuevo acorde. 



El cambio de acorde más reciente tuvo lugar el 5 de octubre de 2013. Si se lo perdieron, pueden reservar lugar para el próximo cambio de acorde, que tendrá lugar el 5 de septiembre del año 2020. La ejecución concluirá en el año 2640.


lunes, 2 de marzo de 2015

Osiris vegetantes (por Alba Perez Romero)

Originalmente, Osiris es un dios de la tierra negra, de las aguas de la inundación y de la fertilidad. También es un dios de la vegetación y de la fuerza germinativa de las plantas, en especial de las plantas cultivadas, como la cebada. Por esta razón, a partir del Reino Nuevo, es frecuente que en las tumbas se depositen los llamados Osiris vegetantes, como el que aparece en la imagen, hallado en la tumba de Tutankhamon. Un Osiris vegetante es básicamente una caja de madera con la silueta de Osiris, en cuyo interior se colocan tierra y semillas de cebada. El objeto se deposita en la tumba, y cuando la cebada germina, eso simboliza la resurrección del difunto.



           
          
  La vinculación entre Osiris y la vegetación explica también imágenes como la de la derecha, en que el dios está representado estirado, momificado, con espigas de cebada que brotan de su cuerpo.




            En general, en todas las religiones, los dioses de la fertilidad y de la vegetación, son también, al mismo tiempo, dioses de los muertos. En efecto, de la misma manera que las semillas se entierran para que fructifiquen, los difuntos se entierran para que se regeneren, para que renazcan, para que resuciten. De ahí que a Osiris se le llame Unennefer, que significa "aquel que está eternamente en buenas condiciones". En efecto, Osiris es un dios muerto, pero también es un dios resucitado.