miércoles, 17 de julio de 2019

El monumento al raton de laboratorio (por Alba Perez Romero)

Es cierto. Hay un monumento al raton de laboratorio. El unico problema es que para verlo hay que llegarse hasta el Instituto de Citologia y Genetica de la Academia Rusa de Ciencias ... en Novosibirsk, Siberia. Y ahi esta, justo enfrente! El ratoncito, diseñado por Andrey Kharkevich, tiene apenas 70 cm, y esta representado con un par de anteojos tipo "quevedos", sin patillas, mientras sostiene con sus patitas un par de agujas de tejer con las que esta produciendo una doble helice de ADN. Novosibirsk es la tercera ciudad mas grande de Rusia y se puede llegar a ella en el ferrocarril transiberiano. (es la segunda parada desde Moscu, depues de Ekaterimburgo)



domingo, 14 de julio de 2019

Texturas en Amsterdam (por Alba Perez Romero)


Género realista por antonomasia, la naturaleza muerta constituye una representación de texturas que genera asombro ante la habilidad del pintor. La naturaleza muerta es un género de virtuosos.  Y así como el Barroco genera virtuosos del violín, también lo hace en el género de la naturaleza muerta. 

En Holanda el género se denomina stilleven. Recién en el siglo XVIII recibirá en Francia el nombre de "nature morte", denominación que pasará al italiano y al castellano. En inglés sigue denominándose "still life" (vida detenida), de modo tal que mientras ésa es la denominación propia del género en el Norte de Europa, en el sur se lo reconoce por el nombre de naturaleza muerta.

A su vez, dentro de las stillleven holandesas hay varias alternativas: Ontbitje, o desayuno, comida no formal, Banketje (banquetes) y Pronkstilleven o naturalezas muertas suntuosas. (También hay Bloemstilleven, esto es, naturalezas muertas florales.) 

Las obras exhiben una variedad de objetos en desorden pero tienen un gran orden compositivo. Simbólicamente, el tiempo es un elemento presente: se evoca el hecho de que ”alguien pasó por allí”.


Pieter Claesz y Willem Kalf son dos representantes significativos del género, cuyas obras pueden admirarse en el Rijksmuseum de Amsterdam.  

Tenemos así por ejemplo. de Pieter Claesz, la siguiente naturaleza muerta con pescado. Es una pintura de familia "burguesa" que exhibe su bienestar económico.  Ello se da sobre todo al exhibir uvas o limones que en Holanda son frutas exóticas. En este caso también hay sal y pimienta. La presencia de porcelanas chinas y especias importadas refleja la prosperidad de la nación. Técnicamente son asimismo notables los reflejos de la luz en el cristal de la copa.   







Análogamente, en la naturaleza muerta con jarra de plata de Willem Kalf son notables los efectos de luz sobre la jarra. También hay un cuenco de porcelana china y una copa Roemer de cristalería holandesa sobre base de orfebrería.  La fruta, que parece ser un membrillo, refleja su color amarillo en la jarra. La consumada técnica del artista se plasma en la infinidad de matices que exhibe el metal. 








jueves, 11 de julio de 2019

Qué son las bandas lombardas? (por Alba Pérez Romero)


Las bandas lombardas son arcadas de medio punto ciegas, características de la arquitectura románica, y empleadas fundamentalmente sobre los muros exteriores con efecto ornamental. (dentro de la parquedad decorativa propia del estilo)



Se consideran originarias de Lombardía al Norte de Italia, de donde deriva entonces su denominación, si bien puede que hayan encontrado su punto de inspiración en el Mausoleo de Gala Placidia de Ravenna.



Pero los ejemplos no se limitan a Italia. Las bandas lombardas se difundieron ampliamente en el Románico francés y alemán, tal como atestiguan los siguientes ejemplos, correspondientes a las iglesias de St Philibert en Tournus y St Etienne en Nevers, en Francia, y a de las de Santa María y San Esteban en Speyer y de Santa María del Capitolio en Köln, en Alemania, todas ellas del siglo XI. 










lunes, 8 de julio de 2019

Marie Louise, del dormitorio del rey a la Alte Pinakothek (por Alba Perez Romero)


El llamado "Desnudo en reposo" que hoy se encuentra en la Alte Pinakothek de la ciudad de Munchen es un tema pintado varias veces entre los años 1751 y 1752 por Francois Boucher. 


La imagen presenta una muchacha desnuda sobre el diván de una habitación lujosamente amueblada, boca abajo y ligeramente incorporada. La postura exhibe un fuerte erotismo. Las piernas están separadas y en su rostro se aprecia una expresión absorta. Su atenta mirada y el hecho de que la escena que tanto llama su atención no se muestre al espectador, no hace otra cosa que acentuar el componente erótico del cuadro, dejando así para la imaginación del observador el motivo de tanto interés. En la versión de 1751 se puede ver, en la parte inferior izquierda del cuadro, un libro abierto, señal de que no se trata de una mujer corriente, una prostituta o mujer de la calle, sino de una mujer dotada de una cierta cultura.
La muchacha es casi con total seguridad Marie Louise OMurphy, amante del rey luis XV de Francia durante tres años.  Séptima hija de un oficial irlandés que se dedicó a fabricar zapatos en Rouen, a la muerte de su padre se trasladó con su madre a París, donde fue descubierta, harapienta y sucia, por Giacomo Casanova. Impresionado por la belleza de la jovencita, de apenas 13 años, éste hizo pintar un retrato de ella desnuda, con la inscripción "O-Morphi" (un juego de palabras con el griego moderno ὄμορφη, "hermosa"), una copia del cual llegó al rey, quien la tomó como una de sus amantes (este retrato no tendría, aparentemente, relación con el memorable y provocador cuadro de François Boucher, a pesar de que la descripción de Casanova indica que las posiciones eran muy similares).
La Belle O'Morphy formó parte de las concubinas de Luis XV en el famoso Parque de los ciervos de la ciudad de Versalles.[1] Rápidamente se convirtió en una de las favoritas, y, tras un aborto involuntario en 1753 (que al parecer afectó profundamente al rey), le dio una hija legítima a Luis XV, Agathe Louise de Saint-Antoine.
Después de servir como amante del rey durante algo más de dos años, O'Murphy cometió un error común entre muchas cortesanas: tratar de desplazar a la amante oficial, Madame de Pompadour. Su imprudencia hizo que se arreglara rápidamente su matrimonio. De esa unión la ex amante real tuvo dos hijos. Dos años después de enviudar, O'Murphy se volvió a casar y dio a luz a una hija, Marguerite Victoire, quien, según especulaciones, podría haber sido otra hija ilegítima de Luis XV.
Durante la Revolución Francesa O'Murphy fue encarcelada a causa de sus conexiones reales, pero logró sobrevivir al Período del Terror. 




[1] Terminadas sus relaciones íntimas con el rey, Mme. de Pompadour, instaló en una casa de este barrio a un grupo de mujeres para satisfacer los deseos del rey. Al principio eran las viudas de los oficiales caídos, y posteriormente fueron jovencitas de entre 14 y 16 años,  escogidas expresamente. Luis XV sólo mantenía relaciones con cortesanas muy jóvenes porque tenía miedo de contraer sífiis. Muchas de estas muchachas tuvieron hijos con Luis XV, por lo que a veces eran casadas con un miembro del Ejército Real que asumía la paternidad. El rey tenía un funcionario, el Intendant des Menus Plaisirs (Intendente de los placeres menudos), a cuyo cargo estaba, entre otras cosas, organizar los encuentros íntimos, con comida y bebida a disposición del rey y de sus amigos íntimos a los que invitaba a las orgías realizadas en la finca. En Francia la expresión «Parc-aux-cerfs» hace referencia a un burdel.

viernes, 5 de julio de 2019

Qué se puso Jorge IV? (por Alba Perez Romero)


He aquí un enorme retrato (realmente enorme, tiene más de 2 metros de ancho por casi 3 de alto) realizado por Thomas Lawrence en 1821, con motivo de la coronación de Jorge IV del Reino Unido y de Hannover.


Sin duda, uno de los elementos que más llama la atención es la profusión de collares que porta el retratado. En efecto, se trata de cuatro grandes condecoraciones, dos de ellas de origen inglés, una propiamente "hannoveriana" y una última de origen borgoñón.

Las inglesas: son la orden de la Jarretera (Order of the Garter), la más antigua, creada en 1348 por Edward III, 





y la del Baño (Order of the Bath) cuyo extraño nombre remite a los rituales de purificación del cuerpo y el alma que atravesaban los candidatos antes de ser armados caballeros en tiempos medievales, en este caso creada en 1725 por Jorge I.



La “hannoveriana” es la Real Orden Güelfa, que había sido creada por el propio modelo del retrato. En efecto, Hannover había sido un principado en la época del Sacro Imperio,  había ascendido a la categoría de electorado en 1708 y como consecuencia del Congreso de Viena de 1815 se había finalmente convertido en reino, del cual Jorge era entonces Príncipe y como tal había instituido esta condecoración.


Por último, la “borgoñona”, la famosísima Orden del Vellocino de Oro, creada en 1430 por Felipe de Borgoña, y cuya imagen remite al mito griego de Jasón y los Argonautas, orden dividida luego en dos ramas dinásticas, la española y la austríaca.


Todo eso tiene puesto Jorge IV en este retrato de coronación, perteneciente a la Royal Collection y que hoy se encuentra en el Salón del Trono del Palacio de St James, en Londres. 



martes, 2 de julio de 2019

El Dandanah (por Alba Perez Romero)


Una de las joyas del Deutsches Museum de Munchen es un juego de construcción denominado Dandanah, elaborado con piezas de cristal sólido.


Patentado en 1920 por Blanche Mahlberg, quien trabajó en su diseño junto a su esposo, el historiador de arte Paul Mahlberg, y el arquitecto expresionista Bruno Taut, el juego lleva el nombre Dandanah, palabra hindú con la que se designa un conjunto de barras y pilares y consta de 62 bloques geométricos de colores intensos. Seis hojas adjuntas sugieren al usuario modelos de construcción de estructuras monumentales en colores básicos. El set integró el catálogo de Navidad de una compañía de juguetes basada en Nuremberg en 1922.


domingo, 30 de junio de 2019

Las policromías del arquero de Afaia (por Alba Perez Romero)


Apostaría que toda vez que pensamos en esculturas procedentes de la Grecia o Roma antiguas, tendemos a imaginamos figuras de un blanco inmaculado. Sin embargo, tal como aparece documentado en la decoración de la cratera de mediados del siglo IV aC que acompaña este texto, exhibida en el Metropolitan Museum of Art de New York, lo cierto es que los escultores pintaban sus obras. 






La evidencia arqueológica confirma plenamente dicha práctica ya que un número sumamente significativo de piezas ha presentado restos de policromía. Un caso paradigmático es el del templo de Afaia en la isla de Egina, Grecia, datado hacia el año 500 antes de Cristo: sus frontones se encontraban decorados con escenas de la guerra de Troya cuyos personajes exhibían claros restos de pigmentos azules y rojos. 


En el año 2006, el matrimonio de los arqueólogos Vinzenz Brinkmann y Ulrike Koch efectuó estudios de estas figuras, y particularmente del arquero del frontón del templo de Afaia, empleando alta tecnología, y confirmó que la escultura había estado íntegramente pintada en una notable gama de colores, diseños geométricos y elementos decorativos. Decidieron entonces emprender una reconstrucción en yeso de dicha escultura para mostrarla conforme lo que pudo ser su policromía original. La reproducción fue exhibida inicialmente en la Glyptothek de Munich, donde se encuentra por cierto el original de la obra en cuestión. Poco a poco los Brinkmann fueron elaborando una significativa colección de versiones policromadas de diversas esculturas que actualmente integran una exposición itinerante denominada “Dioses en color”.